Uganda-Tanzania 1979

Uganda-Tanzania 1979: Derrocando un tirano.

Por Marcelo Rivera 2012 ©

 

El origen de la guerra entre Uganda y Tanzania tuvo una particularidad única entre todos los conflictos africanos, pues se trató de un conflicto en el cual se enfrentaron dos naciones independientes y donde las grandes bloques ideológicos de aquella época no se disputaron la influencia de alguno de ellos.

Fue un conflicto africano, el cual tuvo atención de los países de Occidente, que aún conservaban algunos intereses en Uganda, pero donde la Unión Soviética no tuvo interés de apoyar sólidamente a ninguna de las dos naciones.

El presidente tanzano Julius Neyrere junto a dos altos oficiales durante el conflicto de 1979.  (Foto: dipity.com)

El presidente tanzano Julius Neyrere junto a dos altos oficiales durante el conflicto de 1979. (Foto: dipity.com)

Tanto Uganda como Tanzania habían gozado de muy buenas relaciones diplomáticas en el periodo previo al ascenso al poder de Idi Amín. El presidente tanzano Julius Nyerere, un respetable socialista progresista, mantenía buenos lazos con el rey (Kabaka) Mutesa II, aunque su primer ministro Milton Obote, más cercano a Occidente, se oponía a los planes socialistas del rey, que incluían declarar al país como “no alineado” y tener un acercamiento hacia el “bloque del Este”.

En 1966 Obote derroca al rey, quien buscaba alejarlo de su cargo. Tras esto revocó la constitución vigente y declaró a Uganda como república, autoproclamándose presidente, utilizando como caudillo al general Idi Amín Dada.

Tras aplastar el reclamo del kabaka Mutesa II por la independencia del pequeño reino de Baganda, donde estaba recluido, en 1966, Obote tuvo el poder total de Uganda y comenzó a realizar una serie de reformas sociales y antitribalistas. Con un apoyo encubierto de Gran Bretaña, en 1971, Idi Amín aprovechó un viaje oficial de Obote a Singapur para derrocarlo, comenzando, de esta manera, una sangrienta dictadura en la que se autoproclamó Mariscal de Campo.

Fue entonces cuando comenzaron los conflictos con Tanzania. El derrocado Obote se había exiliado en la capital tanzana, Dar es Salaam, donde disfrutó de la amistad del presidente tanzano Nyerere, quien aún lo veía como un aliado extranjero, además de su amigo personal. Esto quedó claro luego de que los refugiados y opositores ugandeses se asentaran en Tanzania.

Las disputas diplomáticas ante esta situación fueron más bien tibias, sin embargo, cuando se afincaba en el gobierno ugandés, Idi Amín inició una serie de medidas en contra de todo lo proveniente de Occidente, generando una anglofobia. En el seno de la Unión Africana nadie lo apoyó, en particular su vecino Nyerere, quien consideraba a Tanzania como un país “no alineado” y mantenía buenas relaciones con Gran Bretaña y la Unión Soviética.

La paranoia de Idi Amín llegó al extremo cuando acusó a los gobiernos de Kenia y Tanzania de intentar derrocarlo. Lo cierto es que aquella sangrienta represión en Uganda llevó a que miles de ciudadanos se refugiaran en la vecina Tanzania, en donde se formaron algunas facciones dispuestas a combatir al régimen de Idi Amin con el objeto de derrocarlo y volver a la normalidad.

Los rebeldes comenzaron sus entrenamientos en las bases de Tanzania, eran, inicialmente, simples campos de refugiados, pero más tarde se convirtieron en verdaderas bases militares, con polvorines, pistas de entrenamiento y alojamientos para los soldados. Los preparativos de los rebeldes se aceleraron para tratar de lanzar su primera gran operación contra el gobierno ugandés, se formaron las unidades y se recibieron armamentos de origen chino, rumano y soviético.

Idi Amín Dada con su excéntrico uniforme plagado de medallas y condecoraciones, muchas de ellas autoimpuestas. (Foto: Internet)

Idi Amín Dada con su excéntrico uniforme plagado de medallas y condecoraciones, muchas de ellas autoimpuestas. (Foto: Internet)

El 17 de setiembre de 1972, una fuerza rebelde ingresa en Uganda y ataca diversas zonas del país, sin embargo, las fuerzas ugandesas reaccionaron a tiempo y tras durísimos combates los rebeldes son derrotados. Más de 450 murieron durante los combates, mientras que no menos de 500 fueron capturados y fusilados sin miramientos. Idi Amín estaba dispuesto a mantener su autoridad a como diera lugar, sin embargo, sus Fuerzas Armadas estaban bastante comprometidas, no disponían de elementos de aviación y sus tropas de tierra prácticamente carecían de armamentos modernos.

Con los rebeldes en sus bases en el vecino país, Idi Amín solicitó el apoyo de Israel, a quién le informó las intenciones de financiar la operación de un escuadrón de cazas F-4E “Phantom” durante una semana con el objeto de atacar a las posiciones rebeldes en Tanzania. El gobierno israelí se negó de plano e Idi Amín, quien había sido entrenado por los israelíes, habiendo recibido, incluso, las alas de paracaidista de las IDF.

Cuando Uganda rompió relaciones diplomáticas con Israel, principalmente por negar apoyo militar para atacar a los rebeldes en Tanzania, su otro objetivo fue el de traer inversiones de los estados árabes, como Libia, quien comprometió su apoyo siempre que se comprometiese con la causa palestina. Sus discursos en contra de Israel trajeron burlas por parte de los gobiernos de Kenia, Tanzania y Zaire, entre otros, quienes en su mayoría mantenían ciertos lazos con Tel Aviv, que les suministraba ayuda militar, agrícola y económica.

Sin dudarlo, solicitó el apoyo militar de Libia, quién estaba buscando un papel prominente en África, principalmente dentro de los países árabes de la región. Gadafi no hizo esperar a Amín y de inmediato despachó 3.000 infantes, cinco aviones de transporte C-130H y ocho cazas Mirage 5D hacia la base aérea de Entebbe, al Sur de Uganda.

Ya en agosto de 1972, como parte de aquellas medidas, Amín comenzó a negar la ciudadanía y a expulsar a las minorías asiático-ugandesas y a hacerse cargo de sus negocios por parte de sus amigos.

El 20 de setiembre de 1972, el Ejército ugandés lanza una gran ofensiva contra las fuerzas rebeldes en Tanzania. Apoyados por cazas MiG-17 y MiG-21 de la FAU, así como por los Mirage 5D libios, los soldados ugandeses ingresaron en territorio ugandés. Las ciudades tanzanas de Bukoba y Mwanza fueron duramente atacadas por la aviación, permitiendo abrir paso a las fuerzas terrestres ugandesas y libias, que perseguían a los rebeldes ugandeses en el interior de Tanzania, aunque los soldados ugandeses mostraron su escaso valor combativo, entregándose al saqueo, mientras que el peso de los combates recayó sobre las fuerzas expedicionarias libias.

El éxito de esta operación permitió estrechar las relaciones entre Uganda y Libia, a tal punto que Idi Amin declaró a Uganda como República Islámica de Uganda, lo cual fue utilizado por Amin como un pretexto para lanzar una campaña de terror contra las razas asiáticas y animistas que viven en Uganda, principalmente en Lango, tribu de origen de Obote, y Acholi, donde residían los dos grupos étnicos de mayor influencia en el Ejército Ugandés, donde se produjo un gran genocidio y provocando multitud de refugiados que se dirigían a Tanzania, donde muchos comenzaban a unirse al Frente de Liberación Nacional (FLN) compuesto por rebeldes ugandeses.

La tiranía, la brutalidad, el racismo y el antisemitismo de Amin fue una mancha en la reputación de los estados africanos, actitudes duramente reprochadas por, entre otros, Nyerere.

Hasta entonces el presidente tanzano Nyerere era que “Idi Amín estaba haciendo una vergonzosa parodia de dirigir un estado africano”, pero no estaba solo en este pensamiento. En el documental francés “Général Idi Amin Dada: Autoportrait” de 1974, el director Barbet Schroeder mostró un personaje infantil y vicioso que gobernó por caprichos privados.

Momento en que Idi Amín es llevado en andas por cuatro empresarios británicos, y un quinto sostiene una sombrilla. Su intento de humillar a "los antiguos amos de África" le restaría el apoyo de Occidente. (Foto: Internet )

Momento en que Idi Amín es llevado en andas por cuatro empresarios británicos, y un quinto sostiene una sombrilla. Su intento de humillar a "los antiguos amos de África" le restaría el apoyo de Occidente. (Foto: Internet )

La ruptura definitiva de cualquier posible contacto con diplomático con Occidente se produjo cuando el 27 de junio de 1976 el vuelo 139 de Air France, luego de hacer escala en Atenas, es secuestrado por terroristas pro palestinos. Los secuestradores, luego de obligar a la tripulación del Airbus A300 a desviar su curso hacia el aeropuerto de Bengasi, Libia, reaprovisionaron combustible para continuara hasta Entebbe, Uganda.

Una vez en Uganda los secuestradores pidieron la liberación de 53 extremistas detenidos en cinco países, sin embargo, el 4 de julio se produciría una de las operaciones de rescate más exitosas de la Historia Militar, cuando un comando militar israelí aterrizó en Entebbe, liberó a los rehenes y los llevó de vuelta hacia Israel. Para entonces, aquel incidente había dañado irreparablemente las relaciones de Uganda con Francia y Alemania Occidental, principalmente. Aún así, el aislamiento diplomático de Uganda no fue suficiente para lograr terminar con el régimen ugandés, que ya daba muestras de su cabal apoyo al terrorismo antisemita.

Mientras tanto, en Tanzania, los acontecimientos de 1972 habían sido crudamente entendidos por el opositor FNL, quien a partir de 1976 comenzó a planificar de mejor forma sus operaciones futuras. No se puede decir que tuvieran total apoyo del gobierno tanzano, pero si al menos una cierta connivencia, pues se comenzó a recibir cierto asesoramiento militar, armamentos y se inició la planificación de una gran ofensiva contra Uganda.

Otro de los problemas se presentaron tras la muerte del general Mustafa Adrisi, compañero de Amín y vicepresidente de Uganda desde 1977, quien había resultado seriamente herido en un “accidente automovilístico”, eufemismo muy común para cubrir las purgas de personajes destacados en Uganda. Amin veía en Adrisi, un comandante popular, musulmán, y poderoso, que le hacía sombra y amenazaba su poder.

Las tropas de Adrisi, el selecto Regimiento Mecanizado “Malire”, se amotinaron en contra de las purgas de Amín y como apoyo a su jefe. Ante la situación, Amín se refugió en Kampala, se reorganizó, reunió a sus tropas leales y lanzó un ataque contra sus nuevos opositores, quienes debieron replegarse hacia el Sur y refugiarse en Tanzania.

Estos soldados fueron ayudados por grupos rebeldes ugandeses como el FNL y el FRONASA, quienes lanzaron algunas incursiones contra las fuerzas de Amín que resultaron particularmente exitosas, pero que al fin y al cabo obligaron a que los Simbas como los rebeldes volviesen a su exilio tanzano.

Allí fueron recibidos sin mayores problemas, lo cual hizo que Amín acusara al presidente Nyerere de conspirar para derrocarle. Para evitar que su pueblo pensara que la dictadura de Amín era débil, decidió actuar enérgicamente contra Tanzania.

Para ello se justificó alegando que sus servicios de inteligencia, infiltrados en las filas de los rebeldes en Tanzania, estaban planificando la invasión, ordenó un ataque preventivo contra los santuarios opositores en el vecino país para octubre de 1978.

Sin embargo no contaba con suficiente poderío militar para hacerlo, sus tropas estaban pobremente entrenadas, poco motivadas y mal dirigidas, a ello se agregaba que más de la mitad de su Fuerza Aérea había sido destruida por el operativo de rescate realizado por los comandos israelíes en Entebbe en 1976 y no se había recuperado de aquel golpe.

Fuerzas Armadas Ugandesas

Las fuerzas ugandesas habían sido reorganizadas por asesores israelíes en 1964 fruto de la buena relación entre ambas naciones. Aquel año comenzaron a arribar los primeros instructores israelíes que se encargarían de preparar a los oficiales y a trazar los planes de reestructuración y modernización.

Entre el equipamiento militar que se les suministraría se incluyeron fusiles FAL de 7.62 mm y otro armamento ligero de apoyo. Es probable que la docena de tanques M-4A1(W)76 fueran inicialmente gestionados a través de Israel para formar las primeras fuerzas acorazadas ugandesas. El resto del equipamiento y uniformes procedían, en gran medida, de los excedentes británicos de la Segunda Guerra Mundial, aunque también había que agregar un limitado número de blindados ligeros BTR-40

Uganda disponía de una pequeña fuerza acorazada que incluía quince tanques T-55, que aquí aparecen desfilando en Kampala antes de la guerra. (Foto: Carros soviéticos modernos - Steven Zaloga ISBN 84-473-1666-1)

Uganda disponía de una pequeña fuerza acorazada que incluía quince tanques T-55, que aquí aparecen desfilando en Kampala antes de la guerra. (Foto: Carros soviéticos modernos - Steven Zaloga)

A soviéticos adquiridos a mediados de los sesentas.

Sin embargo en aquellas fechas la Fuerza Aérea estaba en plena expansión, durante 1964 el gobierno israelí transfirió doce entrenadores Fouga “Magíster”, así como seis aviones de transporte C-47 y un N.2502D “Noratlas”.

Con la Unión Soviética se acordó un paquete de ayuda militar, en 1966, que incluyó un puñado de cazabombarderos MiG-17F “Fresco C”, los cuales fueron camuflados con un esquema inspirado en el estándar israelí de la época, con marrón tostado base y bandas verticales irregulares en azul negro. El número de estos aviones aumentó hacia 1972, alcanzando los doce ejemplares que equiparon a un escuadrón de caza.

Ya para 1970 el poderío aéreo había ido en aumento y la FAU habían recibido entre 16 y 18 cazabombarderos MiG-21MF “Fishbed J”, así como dos biplazas MiG-21U “Mongol A”, convirtiendo a la FAU en una poderosa herramienta de combate, los cuales mostraron su utilidad durante las acciones punitivas de 1972. A partir de entonces la URSS y sus aliados, comenzaron a suministrar aviones de entrenamiento L-29 “Delfín”.

El ejército también inició un periodo de renovación mediante la adquisición de unos quince tanques medios T-55, así como un lote adicional de blindados BTR-40A y de transportes de personal BTR-152P. De Checoslovaquia se recibirían 36 transportes de personal OT-64A SKOT. La artillería comprendía veteranos obuses soviéticos de 122 mm y 152 mm, así como morteros de 82 y 120 mm. Por su lado, la infantería comenzaba a recibir fusiles AK-47, fusiles pesados RPK y ametralladoras RPD. Lanzacohetes RPG-2 y RPG-7 estaban completando el arsenal.

 Las Fuerzas Populares de Defensa de Tanzania

Tanzania había desarrollado unas pequeñas pero poderosas fuerzas armadas cuyas consignas fundamentales eran la de “proteger a Tanzania, a todos sus habitantes y a la filosofía política del país”.

Bajo la presidencia del idealista Julius Nyerere, el FPDT se había transformado en una fuerza muy bien adiestrada, para los estándares africanos, y disponían de equipamiento bastante moderno. Para 1978 las fuerzas terrestres comprendían unos 30.000 hombres divididos en varias brigadas, con unos veinte “batallones”, y apoyadas por un único batallón acorazado. Sus principales instructores eran de origen británico, que tenían algunos destacamentos de asesores dentro de las FPDT.

El principal proveedor era China, quien entre 1970 y 1972 suministró dos compañías de tanques ligeros Tipo 62, con unos veintidós vehículos. Con las últimas entregas de éstos últimos en 1972, y ante las acciones ugandesas en la frontera, Pekín suministraría veintidós tanques medios Tipo 59 (Copias del T-54) para formar otras dos compañías de tanques pesados dentro del batallón. Como transportes de personal se habían adquirido unos 30 YW-531C, también chinos.

Por su lado, Tanzania había mantenido unas buenas relaciones con la URSS, habiéndose equipado con blindados BTR-40A y BRDM-2, así como con transportes de personal BTR-152P y una gran cantidad de armamento ligero. A mediados de los setentas comenzó la incorporación de armamento antiaéreo moderno, el cual incluyó misiles antiaéreos portátiles SA-7 “Grail”, que complementarían a los montajes simples, dobles y cuádruples ZPU con ametralladoras KPV de 14.5 mm.

Ilustración de un MiG-21MF tanzano en esquema posterior al conflicto. Al menos uno de ellos se perdió debido a "fuego amigo". (Foto: African MiGs Part 4 - Tom Cooper)

Ilustración de un MiG-21MF tanzano en esquema posterior al conflicto. Al menos uno de ellos se perdió debido a "fuego amigo". (Foto: African MiGs Part 4 - Tom Cooper)

Con respecto a la “Jeshi Wananchi La Tanzania” (Ala Aérea de las Fuerzas Populares de Defensa de Tanzania, que llamaremos Fuerza Aérea de Tanzania, FAT, para abreviar), ésta estaba también muy bien equipada. En 1974 había adquirido un total de catorce cazabombarderos MiG-21MF “Fishbed J” y dos entrenadores MiG-21U “Mongol B”.(1)

A su vez se recibirían unos pocos entrenadores avanzados MiG-15UTI, o sus copias chinas FT-2 (JJ-2). Al contrario que en su Ejército, las unidades aéreas tenían un entrenamiento más complejo y eso dificultó la posibilidad de contar con suficiente personal adiestrado, por lo cual muchos MiG-21MF se perdieron en accidentes y otros dos se perdieron cuando sus pilotos desertaron. Los problemas estaban medianamente solucionados para 1978, aunque persistían.

Se inicia la invasión al Norte de Tanzania

A mediados de 1978 los planes ugandeses de invasión a Tanzania estaban ya casi listos y para octubre de aquel año Idi Amín ordenó la operación, las ironías del destino hicieron que aquella malograda acción fuese su ruina.

La acción suponía invadir el área conocida como la Saliente de Kagera, una región que comprendía un territorio muy poco poblado que se extendía desde la frontera ugandesa, al Norte, hasta el río Kagera en el Sur. Al Este se encontraba la importante ciudad de Bukoba, en tanto que al Oeste se encontraba la frontera con Ruanda. Los reconocimientos habían mostrado que en aquel sector no había tropas tanzanas apostadas, como así tampoco había campamentos de los rebeldes ugandeses.

El 10 de octubre de 1978 los cazabombarderos ugandeses inician sus ataques contra la ciudad fronteriza de Bukoba, a orillas del lago Victoria. Un total de siete MiG-17F y siete MiG-21MF son utilizados para atacar blancos rebeldes utilizando bombas y cohetes de 57 mm.

Una columna del ejército ugandés cruza la frontera. Dos veteranos blindados "Ferret" encabezan la marcha, detrás puede observarse un transporte de tropas OT-64A. A un lado del camino puede verse un jeep M-38 con un cañón sin retroceso M-40 de 106 mm. (Foto: Internet)

Una columna del ejército ugandés cruza la frontera. Dos veteranos blindados "Ferret" encabezan la marcha, detrás puede observarse un transporte de tropas OT-64A. A un lado del camino puede verse un jeep M-38 con un cañón sin retroceso M-40 de 106 mm. (Foto: Internet)

Casi en paralelo las fuerzas ugandesas inician el cruce de la frontera y se ponen rumbo a la localidad de Kyaka, la captura de la Saliente de Kagera se realizó rápidamente y sin oposición por parte de las Fuerzas Populares de Defensa de Tanzania. Los pocos elementos de las FPDT que observaron la invasión desde la margen sur del río Kagera informaron que la acción había sido completamente desorganizada y mal preparada. Pese a ello, se la consideró una “brillante operación militar” por parte de Uganda.

Las fuerzas ugandesas, entre 50.000 y 70.000 hombres, continuaron su avance y una columna terrestre encabezada por una docena de tanques “Sherman”, ingresa a la localidad de Kyaka donde se produce una horrible matanza de más de 8.000 habitantes, muchos de ellos refugiados ugandeses. Quienes sobrevivieron, huyeron aterrorizados hacia el Sur.

Amin justificó la invasión de Kagera en represalia a las acciones de los rebeldes y declaró que aquellos territorios habían sido “liberados y anexionados al Imperio de África Oriental”.

Para el presidente Nyerere el desafío de Idi Amín sería la gota que rebalsó el vaso. Por un lado ordenó que todas las FPDT fuesen movilizadas hacia el Norte con el fin de repeler la invasión. Esto obligó a movilizar reservistas, policías y voluntarios para lograr disponer del número suficiente de tropas como para enfrentarse al enemigo. Por el otro lado, buscaba apoyo internacional, el primer apoyo que se recibió fue el de la Unión Africana, que condenó la invasión pero que no tomó ningún tipo de participación en el conflicto. El apoyo inesperado vino de la mano de Occidente, quienes vieron la posibilidad de deshacerse de Idi Amín y alentaron a Nyerere para que reaccionara con firmeza.

Ocho días después de la invasión, las primeras unidades de las FPDT completaron su despliegue en el Norte y para el día 23 comenzaban los primeros combates contra las fuerzas ugandesas, que no lograron romper la firme determinación de sus defensores.

El día 28 de octubre se produce el primer gran éxito, cuando un caza MiG-17F ugandés es derribado por un misil portátil SA-7 disparado por las defensas tanzanas en Bukoba. Para entonces las fuerzas tanzanas habían sido desplegadas de forma de guarnecer los puntos estratégicos de la región norte de la provincia de Ziwa Magharibi y pocos días después obtienen otra resonante victoria cuando otro caza ugandés es derribado en el curso de un ataque contra uno de los puentes sobre el río Kagera cercano a la localidad de Kyaka. (2)

Al menos una decena de tanques M-4A1(W)76 "Sherman" participaron de la ocupación de la localidad de Kyaka y la masacre de refugiados y pobladores que ocurrió a continuación. (Foto: ACIG)

Al menos una decena de tanques M-4A1(W)76 "Sherman" participaron de la ocupación de la localidad de Kyaka y la masacre de refugiados y pobladores que ocurrió a continuación. (Foto: ACIG)

Durante la primera semana de noviembre las eficientes fuerzas tanzanas habían detenido completamente el avance ugandés causando graves bajas de material. Poco a poco las condiciones para lanzar un contraataque iban dándose, por lo cual los preparativos comenzaron a acelerarse mientras se intentaba concertar alianzas con los grupos opositores ugandeses que se encontraban en Tanzania.

Los líderes exiliados formaron el FRONASA, que incluía personajes como Milton Obote y Yoweri Museveni, entre otros. La alianza de opositores incluyó al UNLF (Frente Nacional de Liberación de Uganda) y su brazo armado, el UNLA (Ejército Nacional para la Liberación de Uganda), que rápidamente comenzaron a recibir instrucción militar y armamento de origen chino.

Mientras aquello tenía lugar, el contraataque de las FPDT envistió a las fuerzas ugandesas, produciéndose violentos enfrentamientos en los alrededores de Bukoba, aunque el esfuerzo principal fue hacia Kyaka, donde los combates son más feroces y las fuerzas ugandesas pronto se ven superadas por el enemigo. La masacre de civiles y el pillaje llevado a cabo por las tropas invasoras aumentaron la ferocidad de los soldados tanzanos y para fines de Diciembre las tropas ugandesas habían sido expulsadas completamente de Tanzania.

El desastre militar se debió principalmente a que las fuerzas ugandesas estaban tremendamente debilitadas. La persecución contra las tropas del regimiento “Malire” y la purga de oficiales competentes de las tribus Acholi y Lango habían causado un impacto negativo en la capacidad de combate.

Las tropas invasoras estaban mal equipadas, muchas veces no tenían uniformes, y en su mayoría eran soldados que ni siquiera habían cumplido su entrenamiento básico. La mala logística de la operación había causado que las tropas ugandesas estuviesen muy mal alimentadas, todo lo cual se conjugó para que en vez de combatir se dedicaran a matar, violar y saquear dentro de las poblaciones tanzanas.

Como resultado de todo ello, las unidades de la FPDT no tuvieron demasiados problemas a la hora de hacer retroceder al enemigo, que dejaba atrás centenares de muertos, así como varios tanques “Sherman”, blindados OT-64 y otros equipamientos destruidos, dañados o simplemente abandonados en suelo tanzano.

 La invasión a Uganda

 Una vez que las fuerzas militares ugandesas fueron arrolladas y expulsadas del suelo tanzano, el presidente Nyerere fue alentado a proseguir con las operaciones militares y realizar una especie de “imposición de paz” en Uganda cuyo fin era el de derrocar a Idi Amí Dada.

Tropas tanzanas avanzan tras cruzar la frontera de Uganda, siendo apoyados por un tanque ligero Tipo 62. (Foto: CORBIS)

Tropas tanzanas avanzan tras cruzar la frontera de Uganda, siendo apoyados por un tanque ligero Tipo 62. (Foto: CORBIS)

En un complejo juego diplomático, Estados Unidos y Gran Bretaña comienzan a mover los hilos para que China jugara un papel relevante en el conflicto. De esta manera durante los últimos meses de 1978 comenzaron a arribar repuestos, armamentos e instructores procedentes de China, entre el equipamiento suministrado se incluían piezas de artillería y no menos de 44 tanques ligeros Tipo 62 que permitirían formar un nuevo batallón acorazado. También se requisaron todo tipo de vehículos, principalmente camiones, con el fin de poder soportar el gran esfuerzo de guerra.

En el aire se había logrado que la FAT pusiera en servicio alguno de los nueve cazas MiG-21MF que quedaban en servicio con el fin de que cumplieran misiones de caza y ataque, aunque no fueron empleados tan activamente como se esperaba. Si lo hicieron los transportes An-24T “Cock” y An-26 “Curl”, que transportaron todo tipo de cargas hacia el frente de batalla.

Para el 20 de enero de 1979 unos 10.000 soldados tanzanos, junto con el apoyo de un número no determinado de guerrilleros ugandeses, cruzan la frontera, ingresan en Uganda y destruyen la escasa resistencia que se les opuso.

Las fuerzas tanzanas comienzan a avanzar cada vez más rápido apoyados por los tanques Tipo 62 en la vanguardia, los cuales encabezan los ataques contra los pocos nidos de resistencia que iban apareciendo.

Los combates más duros se produjeron en el poblado de Masaka, donde los tanques ligeros Tipo 62 destruyen cuatro tanques T-54 ugandeses durante un corto enfrentamiento, donde otro es destruido por varios impactos de RPG-7 y uno es capturado.

Las fuerzas ugandesas apenas si tenían algún valor combativo para ese entonces y preferían escapar antes que hacer frente al enemigo. Sobrepasados por las fuerzas tanzanas, para mediados de febrero de 1979 el ejército ugandés estaba al borde de la aniquilación y se retiraba hacia el Norte.

 La intervención libia

Ante la caótica situación que se estaba viviendo, el dictador libio Muammar Gaddafi decidió salir en apoyo de su aliado Idi Amín Dada. Con la información de que las fuerzas tanzanas y rebeldes estaban avanzando por el Sur de Uganda hacia Kampaña y Entebbe, acordó enviar un nuevo contingente de fuerzas bien disciplinadas, así como unos 200 mercenarios palestinos de la llamada Legión Islámica, los cuales demostraron estar muy poco dispuestos a combatir.

Tropas libias, recién llegadas a Kampala y luciendo uniformes desérticos, son inspeccionadas por Idi Amín. (Foto: monitor.co.ug)

Tropas libias, recién llegadas a Kampala y luciendo uniformes desérticos, son inspeccionadas por Idi Amín. (Foto: monitor.co.ug)

En Entebbe los soldados ugandeses comenzaron a reorganizar las defensas para contener el inminente asalto enemigo, sin embargo los alrededor de 3.000 soldados libios se encuentran ante la realidad de que las fuerzas leales a Idi Amín no podían comunicarse con ellos y éstas eran apenas capaces de sostener un enfrentamiento, careciendo de apoyo pesado y con más interés en desertar que en detener al enemigo. Ante esta situación el comandante libio en Entebbe solicita el envío de armas pesadas desde Libia, así como un inmediato apoyo aéreo.

Las fuerzas tanzanas estaban, para entonces, detenidas en la complicada zona conocida como el pantano de Lukaya. La FPDT despachó a la 201ª Brigada para hacerse con el control de la carretera elevada que circulaba desde el sureste del pantano, pero las fuerzas libias lograron rechazarlas tras un duro enfrentamiento el día 10 de marzo.

Sin embargo, el 12 de marzo, las 201ª y 208ª Brigadas de las FPDT lanzaron un nuevo ataque en aquel sector, atacando las defensas libias que poco pudieron hacer para repeler el avance enemigo ante la falta de armamento más pesado o apoyo aéreo. Por entonces, el contingente libio estaba peleando completamente solo, ya que la mayoría de las fuerzas ugandesas continuaban retrocediendo, generando escenas de vandalismo en su propio país.

Hubo muy poca resistencia tras la Batalla de Lukaya y esto permitió a las FPDT iniciar su avance final hacia Kampala, lo cual supuso poner bajo sitio a la ciudad de Entebbe, los soldados libios estaban completamente rodeados y tratando de detener el avance enemigo ya sobre el perímetro de sus posiciones de la base aérea, donde se produjeron algunos otros combates de importancia.

En un vano intento de salvar la crítica situación, Gaddafi despacha dos bombarderos Tu-22 “Blinder A” hacia el aeropuerto de Nakasangola, al Norte de Kampala. Tres C-130H realizaron diversos vuelos transportando armamentos y los equipos necesarios para su operación. La orden de estos aviones era la de hacer una demostración de poder y proyección estratégica con el objeto de intimidar a los tanzanos y obligarlos a negociar un alto al fuego. Gaddafi cuidaba muy bien a sus aliados y tampoco estaba dispuesto a perder a sus tropas en Entebbe.

Durante el conflicto, un bombardero Tu-22 "Blinder" libio fue despachado a realizar una infructuosa operación de bombardeo sobre la localidad tanzana de Mwanza. (Foto: David Cenciotti's weblog)

Durante el conflicto, un bombardero Tu-22 "Blinder" libio fue despachado a realizar una infructuosa operación de bombardeo sobre la localidad tanzana de Mwanza. (Foto: David Cenciotti's weblog)

El 1 de abril de 1979, uno de los dos bombarderos despega para realizar la primera, y única, incursión de bombardeo sobre territorio tanzanio. El aparato estaba cargado con unas treinta bombas FAB-250 de 250 Kg., el objetivo de la misión era la ciudad de Mwanza, el principal puerto lacustre sobre el Lago Victoria y un estratégico nudo carretero en el Norte de Tanzania.

El bombardero despegó, alcanzó gran altura y sobrevoló el Lago Victoria para luego ponerse en rumbo de bombardeo. Alcanzado el punto de ataque lanzó su pesada carga de bombas, sin embargo la acción fue un rotundo fracaso, las bombas fueron lanzadas lejos de cualquier objetivo de interés, cayendo fuera de la ciudad sin provocar ningún daño de importancia. La primera misión de combate de la historia operativa, entre todos sus usuarios, del bombardero Tu-22 “Blinder A”, había sido un completo fracaso.

El gobierno tanzano no se intimidó en absoluto por esta acción, por lo cual ordena a la FAT que iniciara una serie de ataques aéreos contra diversos objetivos en Uganda utilizando todos los aviones a su disposición.

De esta manera, todos los MiG-21MF disponibles lanzan sus ataques contra objetivos militares en las localidades de Torara, Kampala y Jinja, donde los resultados fueron más bien pobres en lo material, pero tuvieron un demoledor impacto en la moral de las pocas fuerzas ugandesas aún leales a Idi Amín, las cuales se dieron a la fuga y dejando que las fuerzas libias soportaran el peso del ataque tanzano.

Cuando Gaddafi se percató de que sus tropas no eran suficientes para contener el avance de las fuerzas tanzanas, inició la evacuación de su personal. Para entonces, las fuerzas tanzanas habían lanzado sus reservas al combate, los tanques Tipo 59 se unieron al combate como apoyo a los más ligeros Tipo 62, se produjeron escasos enfrentamientos contra los pocos tanques T-54 ugandeses, ya que la mayoría había sido abandonado intactos por sus tripulantes.

La situación llegó a tal extremo que la derrota era sólo cuestión de días. Los libios habían logrado ir evacuando a sus combatientes hacia Jinja utilizando los aviones de transporte C-130. En el transcurso de estas operaciones, el día 7 de abril, las fuerzas tanzanas derriban a un transporte C-130 libio (matrícula 116) cuando despegaba del aeropuerto de Entebbe utilizando un lanzagranadas RPG-7. Poco después, esta base caía en manos de las FPDT.

Tanque Tipo 62

El 20 de abril de 1979 las tropas tanzanas prosiguen su avance dentro de Uganda, en este caso hacia Jinja. Con la victoria en sus manos, las motivadas fuerzas tanzanas generan imágenes como estas, donde un tripulante de un tanque ligero Tipo 62 toca el acordeón. (Foto: Bettman/CORBIS)

Finalmente, el día 10 de abril, la ciudad de Kampala cayó en manos tanzanas y de los rebeldes ugandeses. Gaddafi recomendó a Idi Amín que se retirara de la escena ya que la situación era insalvable y fue entonces cuando renuncia como presidente de Uganda y, a bordo de un incómodo transporte C-130H “Hércules”, pone rumbo a Libia, para más tarde exiliarse en Arabia Saudita.

El avance tanzano prácticamente no tenía más que la resistencia de una pocas fuerzas ugandesas que eran rápidamente aniquiladas por las fuerzas de la FPDT, que para fines de abril se dirigían hacia otras ciudades cercanas a Kampala.

A fines de mayo, los aeródromos de Gulu y Nakasangola habían sido tomados y en ellos se logró un importante botín de guerra.

Además de los aviones derribados, que el sitio ACIG asegura que se trataba de dos MiG-17F y un MiG-21MF, otros cuatro MiG-21MF estaban en pésimas condiciones y fueron enviados a un depósito de chatarra, mientras que dos o tres MiG-17F y varios MiG-21MF fueron capturados intactos, siendo trasladados a Tanzania como botín de guerra. (3)

Tras la caída de la capital, muchos soldados ugandeses leales al régimen de Amín son hechos prisioneros de los victoriosos rebeldes, quienes toman algunas represalias. En cuanto al remanente de las fuerzas libias en el país, éstas son repatriadas vía Etiopía y Kenia. Las fuerzas tanzanas permanecerían en Uganda hasta que se organizaran las elecciones que devolverían el gobierno civil al país.

El 3 de junio, las victoriosas tropas tanzanas reciben la orden de retirarse hacia la frontera y entregar el poder al UNLF, el cual pronto se hizo cargo del gobierno de Uganda.

 Conclusiones

 Como resultado del conflicto, Uganda sufrió unos 6.000 muertos, la gran mayoría de ellos pertenecientes al Ejército, en tanto que Libia lamentaba la muerte de 200 de sus soldados y un número similar de mercenarios árabes. Tras la caída de Kampala, Uganda cayó en una crisis política que desembocaría en continuos conflictos internos que se prolongarían hasta la actualidad.

Una de las particularidades de esta guerra es que no atrajo demasiado la atención mundial, sin embargo tuvo interesantes movimientos diplomáticos. Por un lado, la Uganda de Idi Amín no tenía demasiados apoyos en África o fuera de esta, solo Libia le consentía. Por otro lado, Occidente vio en el conflicto la oportunidad ideal para derrocar al tirano sin que nadie lo lamentara, más aún teniendo en cuenta que ni siquiera la Unión Soviética mostraba algún interés en Uganda.

Con las grandes potencias preocupadas por el conflicto de Etiopía y Somalía, mucho más importante estratégicamente que éste, y sin Moscú haciendo de contrapeso, las potencias occidentales se apresuraron a apoyar a Tanzania, que no ingresaba en ninguna esfera de influencia de las Superpotencias, para lanzar la acción definitiva contra Uganda.

El apoyo de Washington, Londres y, en menor medida, Israel, se materializó en financiar la adquisición de armamentos en China, evitando así involucrarse directa en la guerra. Nadie pataleó por la acción militar, de la que ninguna superpotencia tomó parte, pero a todos les agradó haber sacado a Idi Amín Dada de la compleja escena política africana.

El presidente Julius Nyerere pudo, de esta forma, reivindicar las atrocidades que cometieron las fuerzas ugandesas, que produjeron unos 9.000 muertos entre su población civil, principalmente en Kyaka y Bukoba.

Tropas tanzanas y MiG-21 ugandeses.

Tropas tanzanas en la base aérea ugandesa de Entebbe. Varios de los MiG's capturados allí fueron tomados como botín de guerra y puestos en servicio por la FPDT. (Foto: Internet)

Las fuerzas militares tanzanas debieron lamentar alrededor de 1.500 muertos en la acción, más unos mil entre los opositores al régimen ugandés. Las bajas materiales fueron bastante bajas, aún así al concluir el conflicto las fuerzas acorazadas de aquel país habían incrementado su arsenal ostensiblemente con la llegada de suficientes tanques como para formar un segundo batallón acorazado.

El botín de guerra, además de un incierto número de blindados capturados a los ugandeses, incluyó siete cazas MiG-21MF y un biplaza MiG-21US en condiciones de vuelo, que tras su revisión volaron hasta la fronteriza base de Mwanza para ser incorporado al inventario tanzano.

A nivel diplomático, el gobierno de Nyerere se ganó los apoyos de Occidente, quienes prometieron inversiones para sacar adelante a la prevista reactivación económica tanzana.

Sin embargo, en el plano militar, se procedió a la adquisición de una docena de cazas F-7B/TF-7 a China, incluyó la autorización de Estados Unidos para la transferencia de dos helicópteros CH-47C “Chinook” producidos en Italia y perteneciente a un lote de aeronaves originalmente adquirido por el Irán imperial. Pero Las promesas realizadas de financiar el costo total del conflicto y ayudar a recuperar definitivamente a la ruinosa economía tanzana nunca fueron cumplidas.

Referencias

(1)    La comprobada presencia de MiG-21MF de origen soviético da por tierra los informes de que los cazas tanzanos eran en realidad F-7A (J-7I) chinos de primera generación.

(2)    Algunas fuentes aseguran que habrían sido dos los cazabombarderos derribados en aquel ataque, pero no hay confirmación de ello. Lo cierto es que en los informes oficiales se dan por derribados dos MiG-17F y un MiG-21MF, todos por fuego antiaéreo.

(3)    Tom Cooper & Arthur Hubers: “Uganda and Tansania, 1972 – 1979”  http://www.acig.org/artman/publish/article_187.shtml

 Fuentes