Responsabilidad, prensa y defensa

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Para hablar seriamente lo tratado en TV noches pasadas sobre el informe de C5N del periodista Navarro y su equipo, donde se menciona la “mayor compra de armas en 40 años”, hay que realizar muchas consideraciones.
Hechos concretos, datos duros que el común de la gente desconoce y que es ineludible tener en cuenta.
Desde hace al menos 60 años, durante todos los gobiernos tanto democráticos, como de facto, se pide informes al gobierno de los EEUU sobre determinado material de defensa, de cierto interés o para ser tenido en consideración por parte del Ministerio de Defensa para las Fuerzas Armadas Argentinas, que se encuentre disponible para su transferencia o compra, bajo distintas modalidades de adquisición.
En este caso, y en la actualidad, en la denominada modalidad de “Gobierno a Gobierno”, se hace por medio de la Defense Security Cooperation Agency (DSCA) del Department of Defense (DOD) de los EEUU. Básicamente, a través de los sistemas, Excess Defense Articles (EDA), Foreign Military Sales (FMS) y Foreign Military Finance (antes, desde los inicios de la Guerra Fría existía otro programa, el MAP -Military Assitance Program).

Ello, tanto para adquirir material dado de baja del servicio activo y almacenado “as is, where is” como de material nuevo a “0 horas”. Con respecto al primero, solo se paga básicamente el transporte del material desde donde se encuentra hasta el país de destino, aunque también se suele realizar la recorrida o puesta en servicio con alguna empresa que se contrate para ello previo a su traslado.
Dicho interés por el material militar, como es habitual se manifiesta por parte del Ministerio de Defensa, vía Embajador y por la Agregaduría Militar de la Embajada Argentina en los EEUU, en Washington DC, mediante comunicaciones donde se argumenta el motivo de dicha petición (motivos humanitarios, asistencia a la comunidad, apoyo a las operaciones de paz, apoyo a la seguridad interior y un sin fin de etc. que han variado en función de las administraciones en el gobierno y el contexto regional e internacional).
La respuesta del Department Of Defense, con el material que EEUU, CONSIDERA UNILATERALMENTE que está disponible para una POSIBLE adquisición, no implica ACEPTACION, NI INTENCION DE COMPRA ALGUNA, sino dar información de referencia sobre dicho material, cantidades disponibles (al margen de las cantidades sobre las cuales se pida disponibilidad) y cotizaciones de valor sobre lo que se ha consultado.
Esto ocurre en la presente administración, y ha ocurrido en las anteriores, tanto desde el retorno de la democracia, como en gobiernos de facto e incluso anteriores. También se debe aclarar, que la información requerida, es igualmente conocida por el Congreso Nacional y disponible en las Comisiones de Defensa de las respectivas Cámaras de Diputados y Senadores.
En gran parte de los casos, estos pedidos de información sobre la disponibilidad de cierto material llevan al menos 10 o 15 años de consulta sistemática por parte del Estado argentino, como ser el caso de los helicópteros de ataque AH-1 “Cobra” (en el 2000 se estaban adquiriendo y entrenando al personal y la compra se canceló), de transporte CH-47 “Chinook”, UH-60 “Blackhawk”, C-12 “Huron”, T-34C “Turbo Mentor” y P-3C “Orion” – tan postergados y tan necesarios para patrullar nuestros depredados recursos pesqueros -, cuya compra nunca se ha materializado por diversas razones, tanto económicas como no económicas. Es más aún, en ciertos casos de otro material listado, por simplemente no ser realmente requerido al fin de cuentas. Ni hablar, del pequeño pero fundamental hecho de que no existe ni el presupuesto, ni la infraestructura acorde desde décadas, ni el personal, tanto para mantener ni para operar una cantidad de material. Aún así, si se juntara personal de las tres Fuerzas Armadas.

En otros casos, en anteriores administraciones en el gobierno se ha comprado parte de este material en cantidades cercanas o superiores a la centena de ejemplares, como ser los APC M113, los HMMWV (“Hummer” o “Humvee”), radios del tipo Harris Falcon II, Camiones M934A2, tiendas de campaña, armamento individual y un largo etcétera de equipos -como parte del los PROCAMIL y PLANCAMIL de 2009 y 2011-, algunos durante una década o más. Por otra parte, el acertado proceso de adquisición y si completado de los Cessna C208 Caravan para el Ejército y de Bell 412EP para la Fuerza Aérea provienen de la administración anterior, pidiéndose informes incluso por unidades adicionales, dada su utilidad y necesidad más que evidente.
La adquisición de los T-6C+ Texan II, que allí se menciona en 24 unidades, y que finalmente es de la mitad de los ejemplares, es para reemplazar a los EMB-312A Tucano que cumplen 30 años de servicio en su rol de entrenadores y poder desplegarlos para hacer intercepciones de vuelos irregulares (o TAI), y no derribos, ya que solo se encuentra establecido en la Ley de Emergencia de Seguridad un “protocolo de interceptación”. Pero este NO ES de derribo, ya que es imposible de establecer en el sistema normativo argentino un instituto como este, por entrar no solo en contradicción absoluta con nuestra Constitución Nacional, Tratados Internacionales de Rango Constitucional y Códigos de “fondo”. Este protocolo, es solo el sinceramiento de un decreto secreto vigente desde hace décadas para la intercepción de aeronaves cuando se daba cobertura aérea en Cumbres internacionales celebradas en el país en la que participan Mandatarios Extranjeros.
El Ultimo IA-58 Pucará -no “pucurá”- fabricado en la FMA (actual FAdeA) para la Fuerza Aérea tuvo su alta de ella el 25 de Octubre de 1993 (matricula A-604 c/n 104). Sobra decir que el Pucara no se fabrica mas desde hace décadas, incluso hay células que nunca se llegaron a terminar, y los utillajes para ello fueron destruidos luego de su privatización en la década de los 90. Un lento programa de re-motorización que se inicio en 2007 y modernización de aviónica está pendiente de decisión para cerca de una treintena de IA-58 Pucara sobrevivientes en servicio en la Fuerza Aérea. La actual FAdeA no tiene, ni da de baja, ni hace mantenimiento de las mal llamadas “tanquetas” M113, ya que es una Fábrica y centro de mantenimiento de aeronaves.

En el caso de los vehículos de transporte de infantería o personal M113, el encargado es su operador, el Ejército Argentino, en el Batallón de Arsenales 602, en Boulogne, donde se encuentra el denominado ·Centro de Reparación, Modernización y Conversión de Vehículos M113 (CRMC) desde al menos el año 2007, y de los cuales hay varias centenas de vehículos en dotación en todas sus variantes, impecablemente reparadas y modernizadas al nivel M113A2. Una importante cantidad de ellos -y sus repuestos- ha sido adquirida en administraciones pasadas por la modalidad EDA de los stocks del Ejercito de los EEUU para ser recorridas y modernizadas para entrar en servicio en el Ejército Argentino al menos los últimos diez años.
En cuanto a los IFV “Stryker”, su mención es fácilmente comprensible, tanto como alternativa al plan gestado en las administraciones anteriores de incorporar vehículos de la misma clase – tracción 8×8 – del tipo VN-1 chinos a ser ensamblados en TANDANOR, como a las intenciones del Ejército Argentino, desde hace años, de incorporar el IFV “Freccia” del Esercito Italiano.
El helicóptero Sikorsky UH-60 o S-70 Blackhawk, es más que harto conocido por todos los argentinos -e incluso saltado a las tapas de las revistas y diarios locales dos décadas atrás junto a la compra del Boeing 757-23A T-01-, ya que un solo ejemplar del mismo fue adquirido en 1993 para su uso VIP como helicóptero presidencial, y matriculado como H-01 (S-70A-30 C/n 70-2031). Y desde ese tiempo, ha sido empleado por todos los gobiernos hasta la actualidad incansablemente.

Más allá de esta forma de consulta para eventual -no obligatoria- adquisición de material militar, que no es anormal y si muy habitual desde medio siglo, existen cantidades de ofrecimientos de material y equipos de parte de otros gobiernos directamente, o a través de sus dependencias de exportación de armamentos, compañías privadas y representaciones locales de las mismas, que se vienen realizando desde más de medio siglo sin que ello implique la realización en concreto de las mismas. Sería imposible solo mencionar aquellas intenciones u ofrecimientos que han trascendido a la luz pública o llegado a oídos de quienes escriben y/o investigan seria y realmente sobre este y otros temas relacionados con la defensa. No habría espacio ni papel que aguante para todas ellas.
La aseveración de una “escalada armamentista” en la región, es un argumento muy pobre y falso, carente de el más mínimo criterio de análisis en una multiplicidad de ámbitos, tanto político, como estratégico. Ello, además del desconocimiento del funcionamiento del Estado como poseedor del monopolio de la fuerza, el “ultima ratio regum” de las FFAA y todas sus instituciones. Es otra forma de la chicana insostenible y harto demolida empíricamente de la “falta de hipótesis de conflicto”, que hasta nuestras vecinas y hermanas naciones (que incorporan material militar, para reemplazar el dado de baja) contemplan hoy en día.
La seriedad y la responsabilidad sobre lo que se comunica y como se comunica, al igual que sobre los desafíos, problemas y devenires que tenemos como país y como sociedad, debe ser siempre el norte a seguir, se ocupe el rol que se ocupe, en todos los ámbitos, desde el más simple hasta el más complejo. Tanto en el Estado, como en todos los órdenes, público o privado, gubernamental, no gubernamental, político o administrativo. Hasta incluso -o más bien dicho siempre- por más que se tengan las mas diametrales diferencias sobre cómo se gesta, piensa, concibe o se sueña nuestro país.