Especial Malvinas – La recuperación de las Georgias del Sur

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Para entender más o menos cómo fue que se iniciaron las hostilidades entre Argentina y Gran Bretaña no puede pasarse por alto uno de los más desolados y lejanos parajes del mundo: las islas Georgias del Sur, las cuales tuvieron una gran importancia económica durante la época de los grandes buques balleneros ya que contaba con instalaciones propias para esa faena y para el descanso, carente de atracciones, de las tripulaciones de los barcos. Durante los años 60’s la aparición de los primeros buques factorías hicieron que las instalaciones balleneras perdieran importancia y para fines de los 70’s las instalaciones de las islas Georgias ya no tenían trabajo, por lo que sus dueños ofrecieron para su venta como chatarra.

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El transporte “Bahía Buen Suceso” había sido alquilado por Davidoff para llevar el personal a las Georgias. (Foto: Internet)

Esta breve historia, carente de intrincados problemas territoriales o disputas, sería el desencadenante de un conflicto diplomático que llevó a la Argentina a enfrentarse con Gran Bretaña. La necedad de algunos diplomáticos británicos y la necesidad de popularidad del decadente gobierno argentino – y también británico, pues todo hay que decirlo –, precipitaron los acontecimientos.

Mucho se habla, también, de la operación “Alfa”, donde la Armada Argentina presentó un inusitado interés en el negocio del Sr. Davidoff, ya que su contrato le permitía obtener una valiosísima plataforma de inteligencia sobre las actividades británicas en las islas australes. Sin mayor información fehaciente sobre “Alfa”, la cual sería el detonante argentino para la guerra, llevando una absurda disputa interna entre los comandantes de las distintas Fuerzas, aquí analizamos los hechos basados en la crisis diplomática que desembocaron en la Guerra de Malvinas.

Desde hacía un par de años, el señor Constantino Sergio Davidoff, comerciante de chatarra de origen argentino, había iniciado trámites en la Embajada británica en Buenos Aires para obtener el permiso de desembarcar en las islas con el objeto de desmantelar las instalaciones balleneras de Grytviken, las cuales le habían sido entregadas mediante una licitación. Davidoff entonces contrató a la Armada Argentina (ARA), que mostró un elevado entusiasmo en la empresa, para transportar su personal y herramientas, además de llevarse la chatarra que se obtendría de sus trabajos, a bordo del buque de transporte “Bahía Buen Suceso”.

El 19 de marzo de 1982, Davidoff, y 39 trabajadores, desembarca en Grytviken desde el buque argentino “Bahía Buen Suceso”. Poco después se inician los problemas diplomáticos, los argentinos habían izado la bandera argentina y los británicos, ofendidos por ese acto, alegan, también, que no se habían realizado las gestiones migratorias correspondientes ante las autoridades británicas en Grytviken y conminan a los chatarreros a retirarse de Georgias. La misión de Davidoff llevaba dos años de trámites con la embajada y autoridades británicas en las islas, mientras que el contrato para desmantelar las instalaciones había sido firmado con el propietario de las mismas, Christian Salvensen, de Edimburgo, quien también había pedido la autorización a los británicos (1).

Lo posterior al incidente del izado de la bandera y el problema de visado fue una cadena de hechos que comenzó con el envío del patrullero antártico HMS “Endurance” con un grupo de infantes de marina británicos para desalojar a los contratistas argentinos.
Ante la situación, el Comité Militar argentino decidió despachar al buque de apoyo polar “Bahía Paraíso” con el grupo anfibio “Alfa” hasta Puerto Leith, de esa manera, los infantes de marina argentinos evitarían la expulsión de los trabajadores argentinos. Para entonces, el operativo “Rosario” estaba en marcha, por lo que la Operación Georgias se puso bajo el comando del general de división García, quien ahora comandaría las dos operaciones.

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El patrullero polar HMS “Endurance” fue el primer buque británico en participar de los acontecimientos previos al inicio de las hostilidades. (Foto: Royal Navy)

El 24 de marzo de 1982, a las 2340 horas, el transporte “Bahía Paraíso” llegó a Bahía Stromness e inició el desembarco del grupo “Alfa” poco después, los cuales se dirigieron a las instalaciones de la empresa “Islas Georgias del Sur S.A.” donde convivirían junto con los obreros argentinos.

Para entonces la situación se estaba agravando considerablemente, el HMS “Endurance” había partido desde Port Stanley hacia Georgias con un grupo de Royal Marines del Naval Party 8901, desde Montevideo partía el buque de transporte e investigación polar RRS “John Biscoe”, el cual transportaba al nuevo grupo de Royal Marines que relevaría a los destacados en Malvinas. Debido a la crisis, el relevo no se realizó, con lo cual se duplicaba el número de soldados británicos en las islas. El día 25 de marzo, desde Punta Arenas, Chile, partía otro buque polar, el RRS “Bransfield”, el cual también debería arribar a Port Stanley.

Para entonces, el HMS “Endurance” se encontraba cerca de la isla San Pedro, tenía como misión dirigirse a Puerto Leith, evacuar los obreros argentinos y ejecutar la presencia naval en la zona con el objeto de dar fin al incidente. Sin embargo, los británicos tomaron conocimiento de que el “Bahía Paraíso” ya estaba en las islas y se decidió evitar un enfrentamiento, por lo que el patrullero polar británico recibió instrucciones de mantenerse en Grytviken a la espera de novedades.

En conocimiento de la reacción británica, los argentinos decidieron reforzar la guarnición Georgias, compuesta por el grupo “Alfa”, por lo que se ordenó que la corbeta “Guerrico”(2) sea alistada inmediatamente para transportar 40 infantes de marina adicionales y servir como argumento de peso para intimidar cualquier posible acercamiento del patrullero británico.

El 24 de marzo, los británicos desembarcaron los 22 Royal Marines que se unieron a los poco más de una docena de civiles del “British Antartic Survey” (BAS) que constituían la población semipermanente de la isla. El HMS “Endurance”, una vez completado el desembarco de los royal marines, inició misiones de reconocimiento de la zona de operaciones por medio de su helicóptero Wasp HAS.Mk.1, el cual podía ser armado con misiles AS-12 de ser necesario, aunque no se tiene constancia de que los misiles realmente estuviesen en las santabárbaras para su empleo en los aparatos del HMS “Endurance”.

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La corbeta P-32 “Guerrico” fue rápidamente alistada para esta operación, encontrándose en dique seco al momento de recibir la orden. (Foto: Internet)

El 29 de marzo, la corbeta “Guerrico” zarpa desde Puerto Belgrano con una sección de infantes de marina e inicia su viaje hacia las Georgias a máxima velocidad, constituyendo, junto con el “Bahía Paraíso”, el Grupo de Tareas 60.1 de la Armada Argentina (ARA). Para entonces, el “Bahía Paraíso” recibió la orden de iniciar la vigilancia del patrullero británico después de haber detectado los vuelos de su helicóptero, el cual había establecido un puesto de observación (codificado como O744PO) para vigilar a los argentinos en Puerto Leith. Para entonces, los tripulantes del patrullero británico habían pintado el helicóptero enteramente de negro, borrando todo tipo de marcas, y sus vuelos se hacían a máximo alcance para no delatar ubicación del buque.

Sin embargo, en la mañana del 31 de marzo el HMS “Endurance” es avistado por el transporte argentino, el cual inicia su vigilancia y seguimiento, siendo apoyado por el helicóptero Alouette III que llevaba a bordo. Poco después, el patrullero británico volvió a ingresar a Grytviken.

El 1 de abril, el Grupo de Tareas 60.1 estaba constituido, con los dos buques en posición y la sección de infantería de marina a bordo de la corbeta, así como el grupo “Alfa” desplegado ya en Puerto Leith. Ese mismo día el comandante argentino de la formación recibió la Orden de Operaciones 1/82 “S” que indicaba “Ocupar Grytviken y mantener Puerto Leith, asegurando el dominio de las islas Georgias”. Sin embargo, el GT 60.1 fue también complicado por la tormenta que retrasó el operativo “Rosario” y no arribó a la bahía Cumberland, en la isla San Pedro, hasta las 1700 horas del 2 de abril. Para entonces, la noticia de que los argentinos habían recuperado Malvinas había sido difundida en todo el mundo.
La imposibilidad de iniciar el desembarco por las condiciones climáticas hizo que el capitán de navío Trombeta retrasara el desembarco hasta el día siguiente, informando al jefe de la base del BAS que el 3 de abril recibiría un importante mensaje.

En horas del amanecer, la corbeta “Guerrico” inicia la maniobra de traspaso de personal y carga hacia el “Bahía Paraíso”, el cual se estaba alistando para iniciar el asalto sobre Grytviken. Terminada la maniobra, el buque recibe orden de dirigirse hacia la bahía de Cumberland y bahía Guardia Nacional con el objeto de detectar cualquier indicio electrónico de la presencia del patrullero HMS “Endurance” en la zona. A las 1000 horas del 3 de abril, el comandante argentino solicita al jefe de la guarnición británica, por radio, la rendición de la plaza, siendo informado que las islas Malvinas habían caído y que la resistencia sería innecesaria. Respondiendo al aviso, el jefe británico informó que tenía órdenes de resistir y que solicitaba a la fuerza argentina no utilizar la fuerza, pues entonces la defensa de Georgias quedaría en manos de los royal marines. De inmediato, el CN Trombeta ordenó iniciar la operación de recuperación de las Georgias, no podía perderse más tiempo.
A las 1135 de la mañana el buque ingresa a la caleta Capitán Vago y detecta movimiento de los royal marines ocultándose y tomando posición para una eventual defensa. La información es transmitida al “Bahía Paraíso”, en tanto que el helicóptero Alouette III inicia un vuelo de observación para determinar la posición del enemigo, el cual se encontraba en las cercanías del hospital, conocido como Shakleton House.

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El helicóptero “Puma” (AE-504) durante el primer embarque de infantes de marina en el asalto en Georgias. (Foto: Internet)

De inmediato, el helicóptero Puma inicia el desembarco bajo la cobertura del Alouette III que buscaba movimientos de los británicos en la zona del hospital, no logrando descubrir nada. A las 1141 desembarcan los primeros 15 infantes de marina argentinos, de inmediato iniciaron su movimiento hacia Shakleton House cubriéndose en las instalaciones del BAS, las cuales son aseguradas una a una mientras se espera a la segunda oleada de infantes y se acercan a las instalaciones del muelle.

A las 1147 llega la segunda oleada de infantes de marina, pero esta vez el helicóptero Alouette III le ordena iniciar una aproximación más directa hacia la zona del hospital, sin embargo, los infantes británicos se percatan de ello y pronto concentran el fuego de sus fusiles en el Puma (3), el cual resulta con gravísimos daños y bajas entre el personal. El aparato debe alejarse de la zona, siendo aún atacado, y aterriza de emergencia en la costa opuesta, donde vuelca sobre su lado izquierdo. Para entonces, los británicos se volvieron contra las tropas argentinas, lo que llevó a que el jefe de la fracción en tierra ordenara a la corbeta “Guerrico” el apoyo con el fuego de sus armas. Para entonces el Alouette III llegaba a la zona donde yacía el Puma derribado y evacua las bajas, estos eran dos muertos, los infantes de marina Águila y Almonacid, así como dos heridos.

La corbeta argentina ingresa a las cercanías de la costa tratando de atraer la atención de las fuerzas británicas y aliviar el peso de los 15 soldados de la primera oleada. Para entonces, el Alouette III iniciaba el transporte de soldados desde el “Bahía Paraíso” (4), los cuáles eran dejados unos metros antes de la playa con el objeto de reducir el tiempo de vuelo. A las 1155 horas la corbeta “Guerrico” se alista para atacar a las fuerzas británicas con fuego ligero, con el cañón de 20 mm se dispara contra la zona del hospital, pero poco después el arma se traba, de inmediato se ordena apuntar el cañón doble de 40 mm, con el cual se logran hacer algunos disparos, pero este también queda fuera de servicio. De igual manera, esto sirvió para atraer la atención de los marinos británicos que ahora atacaban al buque con ametralladoras y lanzacohetes. A esa altura el helicóptero Alouette III había traído un importante número de soldados desde el transporte, mientras que había llevado a la zona algunos del helicóptero Puma derribado, incluyendo los dos pilotos, del Ejército, que solicitaron poder unirse a los infantes de marina. El comandante de la corbeta ordena disparar con el cañón de 100 mm, sin embargo, el arma tampoco puede hacer fuego y se ordena todo timón a babor para salir de la zona. Sin embargo, el montaje de 40 mm vuelve a ser operativo y abre fuego, dirigido por los infantes de marina, sobre las tropas enemigas, ahora ya identificadas. Los británicos ahora son atacados por fuego más pesado y los infantes de marina argentinos estaban en condiciones de batirlos, incluso disponían de morteros en la zona, por lo que el comandante británico decide la rendición.

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El “Alouette III” (3-H-110) de la Armada Argentina debió cubrir las operaciones de asalto tras la pérdida del “Puma” del Ejército. (Foto: Internet)

A las 1248 horas comienzan a aparecer las primeras banderas blancas en la zona del hospital. Un oficial británico se acercó desarmado a las líneas argentinas y ante uno de los oficiales argentinos expresó su decisión de rendir la plaza a las fuerzas argentinas, agregando: “He cumplido con la misión de obligar a las fuerzas argentinas a actuar de forma beligerante para la conquista de Grytviken”, esto sumado a la orden que habían recibido de no entregar la isla sin haberse defendido permitió dar fin a las hostilidades en la isla. De inmediato, el oficial británico informó sobre dónde se ubicaban las posiciones defensivas, trampas explosivas, cargas de demolición y algunas minas, procediendo a su retiro por parte de personal británico y argentino.

Aunque se había obtenido la rendición, el helicóptero Wasp HAS.Mk.1 del HMS “Endurance” se aproximó a las islas y realizó un aterrizaje cerca de Puerto Leith y más tarde en las afueras de Grytviken, realizaron un reconocimiento final y se retiraron ante la posibilidad de que la corbeta pudiera actuar contra él.
Durante la tarde del 3 de abril se inició el desembarco de equipos, víveres y otras provisiones necesarias para mantener una guarnición de 36 infantes de marina, más cinco voluntarios de los dos buques. Todos recibieron órdenes de prepararse para una larga estancia en la zona.
En la corbeta “Guerrico”, por mientras, se evaluaban los daños sufridos, los cuales eran graves, entre ambas bandas se registraron más de 200 impactos de 7.62 mm, uno de los contenedores de misiles MM-38 “Exocet” se abrió por el impacto de un proyectil de mediano calibre, el cual rebotó y cayó al mar sin explotar, mientras que el montaje de 100 mm y el montaje doble de 40 mm también registraban impactos importantes. Lo peor había sido que la tripulación había sufrido importantes bajas como consecuencia del impacto de proyectiles antitanques, lamentando la muerte del Cabo Patricio Guanca, apuntador del montaje de 40 mm, así como heridas en cinco hombres más, incluyendo dos asistentes de la pieza de 40 mm y el apuntador del cañón de 100 mm.

Referencias:
(1) Davidoff había iniciado las gestiones de su trabajo con la Embajada de Gran Bretaña en la Argentina, posteriormente tramitó los permisos correspondientes en las islas Malvinas y concluyó los trámites en Buenos Aires, nuevamente en la Embajada británica. En el momento del desembarco el gobernador británico los acusó de no haber tramitado los permisos correspondientes en Grytviken y desconoció los anteriores papeles, en tanto que el incidente del izado de la bandera generó mayores problemas. El embajador británico en Argentina trató de bajar la acalorada discusión tratando de salir de la situación de la manera pacífica y gestionar con Port Stanley los papeles necesarios para los trabajadores, pero para entonces ya era tarde, las autoridades de las islas estaban trabando el asunto y el patrullero se desplazó a la zona, mientras que los argentinos respondieron de igual forma. El llamado “Incidente Davidoff” fue la excusa para que la Junta Militar iniciara la legítima recuperación de las islas Malvinas, siendo una maniobra que buscaba el apoyo popular ante el obvio desprestigio de la dictadura. Mientras que para que el poco popular gobierno británico, en medio de una huelga de mineros de carbón y con amenazas de huelgas generales, tratara de movilizar al pueblo y lograr su apoyo.

(2) La corbeta P-32 “Guerrico” se encontraba en dique seco en el momento de ser informada de su misión, por lo que se la alistó rápidamente y se la preparó para zarpar tan pronto pudiera. Debido a esto, su armamento y otros equipos no habían sido probados después de la revisión y durante la travesía no se pudo realizar un mínimo mantenimiento, esto hizo que se tuviera un bajo rendimiento en la pieza de 100 y 20 mm, mientras que la pieza de 40 mm sufrió desperfectos, aunque el ataque británico causó bajas entre sus operadores y retrasó su empleo inicial. Esto demuestra lo precipitado de las acciones militares argentinas.

(3) El helicóptero SA-330 “Puma” pertenecía al Ejército y era empleado como elemento de apoyo antártico, disponiendo de patines y colores de alta visibilidad. Durante la operación recibió cientos de impactos, incluso algunos después de haber realizado el aterrizaje de emergencia, y quedó completamente inservible, siendo abandonado allí debido a la imposibilidad de recuperarlo. Sus dos tripulantes se unieron a los infantes de marina poco después.

(4) La primera tanda de soldados fue transportada y dejada por el Alouette 3 en el agua a unos metros de la playa, la segunda ya casi en la playa y posteriormente las siguientes se dejaron en tierra firme, esto permitió reducir el tiempo de vuelo entre el transporte y la playa. Posteriormente realizó misiones EVASAN y transportó personal técnico del Ejército para revisar el helicóptero “Puma”.

Fuentes:
El presente artículo fue realizado por Marcelo J. Rivera (Nov. 2006) en base a información publicada en distintos medios, tanto gráficos como en Internet.
– La Guerra de las Malvinas, Edición Argentina Nº23 y 24 (EFR, 1986)
– La campaña de las Malvinas (Bendala, Martín y Perez – Seoane, Editorial San Martín, 1985)
– Documentos Dintel GID