Ejercicio multinacional “Cooperación IV”

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“El día transcurría normal aquel 4 de abril de 2016 en Chile, hasta que a las 19 hs el suelo comenzó a moverse de forma asombrosa. Un terremoto de 8.3º sacude el Sur de Chile, afectando seriamente a las X y XI Regiones, como si eso fuera poco, la alarma de tsunami comenzó a sonar y se procede la inmediata evacuación de las poblaciones costeras.
Eran las 21 hs aún se estaba en proceso de evacuación y control de daños cuando un tsunami con olas de hasta 8 metros castiga terriblemente la isla de Chiloé, lo que ensombrece aún más el desolador panorama y genera graves destrozos en la infraestructura con la isla, que queda prácticamente incomunicada.
El gobierno de Chile, a través de la ONEMI (Oficina Nacional de Emergencia) reacciona con premura y de inmediato se realizan los primeros despliegues con el fin de evaluar daños y contener la situación, de por sí trágica. Las Fuerzas Armadas despliegan sus medios y trabajan codo a codo con los organismos de protección civil, el desastre natural es desolador, lo será aún más cuando las luces dejen ver las dimensiones del desastre.
Pero la naturaleza tenía previsto un nuevo castigo, hace ya semanas que el volcán El Chaitén viene generando preocupación y su inestabilidad se acrecentó con el terremoto, por lo que la ONEMI anuncia que se espera su erupción en las próximas horas, agregando que ha iniciado el repliegue de su personal de la zona de emergencia.
La erupción se produciría antes del mediodía del 5 de abril. Junto al terremoto y el tsunami, ese apocalíptico escenario dejó a unas 500.000 personas aisladas en el extremo Sur de Chile. Las X y XI Regiones han sido declaradas zonas de catástrofes, pronto el gobierno debe reconocer que las dimensiones del cataclismo superan su capacidad de reacción, la situación lleva a solicitar el inmediato apoyo internacional.

El peor escenario imaginable es posible, en este caso, terremoto, tsunami y erupción volcánica…

El peor escenario imaginable es posible, en este caso, terremoto, tsunami y erupción volcánica.

De inmediato el SICOFAA (Sistema de Cooperación entre las Fuerzas Aéreas Americanas) pone en marcha sus protocolos de acción en este tipo de situaciones y son doce los países que autorizan a que sus Fuerzas Aéreas sean desplegadas en apoyo a Chile, dentro del manual de procedimientos que dispone el organismo.
Se establece un Estado Mayor en Santiago de Chile con el fin de coordinar la asistencia a la región afectada, aunando esfuerzos de ONG’s, Defensa Civil y demás organismos estatales, se reconocen las áreas afectadas y se relevan las necesidades de la población.
A partir del miércoles 6 de abril, y hasta el día siguiente, 7 de abril, se produce el arribo de personal militar de doce naciones americanas con el fin de colaborar en la asistencia, un centro de operaciones es rápidamente adaptado para ello y comienzan las tareas de asistencia. Helicópteros y aviones de transporte ligero chilenos y argentinos, comienzan a trabajar en la zona de acción a partir del lunes, aviones peruanos, mexicanos, especialistas y ayuda humanitaria de los países miembros del SICOFAA arriban en los inmensos C-17A “Globemaster III” canadienses y norteamericanos, que también ayudan a trasladar un hospital reubicable argentino. Tropas especializadas de varios países colaboran en la reconstrucción de aeropuertos y algunos aeródromos de emergencia son preparados para agilizar los trabajos de asistencia a la comunidad.
El lapso de acción es rápido, pero en el transcurso de una semana el accionar aéreo logístico de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Estados Unidos, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay deberá estar plenamente operativo y brindando un aceitado apoyo a las Fuerzas Armadas de Chile.
Es así que un Estado Mayor Combinado, que aúna a los militares de trece países, coordina sus acciones logísticas con la ONEMI y otros organismos estatales y no gubernamentales.
Poco a poco la ayuda humanitaria comienza a arribar a Chile, siendo clasificada y distribuida según los requerimientos. Aeronaves de varios países llegan para colaborar con las ya desplegadas por Chile, que se ven sobrepasadas por la demanda y el desgaste de las operaciones de apoyo a la población civil. Toda la información es condensada en formularios logísticos que permiten coordinar la ayuda humanitaria, tanto al nivel de gestión, como al nivel de acopio y distribución, evitando superposición de tareas y redundancia en el arribo de la ayuda a las zonas necesitadas.”

Este es el terrible y complejo escenario en el que trece naciones americanas se reúnen en la IV Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina, con sede en la provincia de Mendoza, Argentina, con el fin de realizar el ejercicio “Cooperación IV”, el cual se realizaría entre los días 4 y 15 de abril de 2016.

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En el centro de operaciones del Estado Mayor Conjunto se trabaja bajo estándares OTAN y se monitorean todas las operaciones aéreas. En la imagen se pueden observar oficiales canadienses, norteamericanos, argentinos, chilenos, uruguayos y paraguayos. (Foto: © Marcelo J. Rivera – Dintel GID)

El origen del Ejercicio “Cooperación” se remonta al año 2006, cuando durante la XLVII Reunión de CONJEFAMER (Conferencia de Jefes de Fuerzas Aéreas Americanas), realizada en la ciudad de Santa Cruz, Bolivia, los comandantes integrantes del SICOFAA establecieron la necesidad de realizar un ejercicio de integración de las fuerzas para el año 2010, cuya finalidad sería la de la cooperación en materia de ayuda humanitaria y desastres ante una catástrofe natural.
Curiosamente sería la Fuerza Aérea Argentina (FAA) la que propondría, en el año 2007, y ante este organismo panamericano, una serie de pautas de acción que se transformarían en un manual de procedimientos estándar cuya finalidad primordial era la de ejercitar los mecanismos de apoyo solidario, participación y confianza entre los miembros ante las distintas situaciones de emergencia. Con todo ello en vistas, se hizo necesario avanzar en la diagramación de un Ejercicio Multilateral de Acción Simple (EMAS) que permitiese demostrar sobre el terreno todo lo avanzado en la planificación.
La caótica experiencia sufrida tras el terremoto de Haití del martes 12 de enero de 2010, donde los esfuerzos de organización y acción de apoyo humanitario se vieron desbordadas tanto por las necesidades, como por la cantidad y diversidad de ayuda humanitaria recibida, lo cual generaba un excedente de ciertas provisiones que, en corto plazo no eran necesarias, desperdiciando espacio de bodega, recursos y valioso tiempo a la hora de atender las necesidades de la sufrida población de la isla, obligó a perfeccionar aún más la programación de aquel previsto primer ejercicio.
Fue así que del 4 al 15 de octubre del año 2010, se realiza en Chile el primer ejercicio “Cooperación I”, el cual significó el despliegue de personal, aeronaves y material hacia la X Región de Los Lagos y la XI Región de Aysén, en el extremo austral de Chile.
Al año siguiente se determinó la elección de Argentina como país anfitrión del “Cooperación II”, que se realizaría en 2013 (“Cooperación II”, ejercicio virtual o “de gabinete”, también realizado en Mendoza). El objetivo primordial de dicho ejercicio era el de comprobar la efectividad del software desarrollado por la Fuerza Aérea Argentina y cuya finalidad era unificar y efectivizar la planificación logística entre todos los países participantes.
Perú se encargaría del ejercicio sobre el terreno en 2014 (“Cooperación III”), mientras que en 2015 se determinó nuevamente que Argentina sería el país seleccionado para la ejecución del ejercicio “de gabinete”, donde se analizaría la evolución del software MULA (Módulo Unificado de Logística Aérea). Durante la presentación del ejercicio “Cooperación IV” se hizo público que varios países del SICOFAA estarían interesados en su adquisición, entre ellos Argentina, Canadá, Chile y Perú.
Cabe especificar que tanto el ejercicio como el software MULA han sido enteramente diseñados bajo estándares OTAN, con lo cual se logra una excelente coordinación con los procedimientos establecidos en Occidente y lo ubican entre los más importantes en su tipo a nivel mundial.
La plana mayor del ejercicio se divide en varias tareas específicas, una de ellas es la planificación logística, encargada de clasificar, acopiar y distribuir la ayuda, mientras que está la fase operativa en la cual se coordinan las operaciones aéreas y la obtención de la información sobre el terreno. En este caso, la Plana Mayor incluye un elemento de Sanidad que tiene la importante tarea de clasificar el tipo de ayuda a ser desplegada en el terreno, así como el tipo de provisiones y equipo médico necesario.

Durante la segunda semana del ejercicio, se ejecutó la faz operacional del mismo, en la cual se definieron las acciones que conjugan las acciones logísticas, finalidad específica del ejercicio, con aspectos metodológicos a los escenarios propuestos. Es aquí donde el componente médico del “Cooperación IV” inicia la ejecución de las maniobras específicas “Triage”, establecidas para priorizar el orden de atención, organización del empleo de medios materiales y humanos, así como la priorización de la evacuación de las víctimas del desastre natural en cuestión.
En lo referido a la ejecución del ejercicio en el terreno, se determinó que nuevamente Chile fuese la sede para la edición 2017 de estas maniobras, denominadas “Cooperación V”, y que se realizaría en el transcurso del año 2017.

Los países participantes del “Cooperación IV” son:

1. ARGENTINA
2. BOLIVIA
3. BRASIL
4. CANADA
5. CHILE
6. COLOMBIA
7. ECUADOR
8. ESTADOS UNIDOS
9. MEXICO
10. PANAMA
11. PARAGUAY
12. REPUBLICA DOMINICANA
13. URUGUAY

Fuentes: Este artículo fue realizado por Marcelo J. Rivera, quien desea agradecer a la capitán María Elena Sánchez Calvo, al personal de Prensa de la Fuerza Aérea Argentina y a Sergio Cáceres.