206° Aniversario de la Creación del Ejército Argentino

El 30 de mayo tuvo lugar en el Colegio Militar de la Nación, El Palomar, Buenos Aires, la ceremonia central para conmemorar el 206° aniversario de la creación del Ejército Argentino, lamentablemente las condiciones meteorológicas adversas impidieron la realización del tradicional desfile, obligando a que la ceremonia fuera llevada a cabo bajo techo.

La misma estuvo presidida por el Presidente de la Nación, Ingeniero Mauricio Macri, el Ministro de Defensa, Ingeniero Julio César Martínez y el Jefe de Estado Mayor General del Ejército, General de División Diego Luís Suñer.

La ceremonia tuvo su inicio con el saludo de rigor a las autoridades, tras ello se entonaron las estrofas del Himno Nacional y el Administrador Diocesano del Obispado Castrense, Monseñor Pedro Candia realizó una invocación religiosa, seguidamente tuvo lugar un toque de diana en memoria a los caídos en cumplimiento del deber.

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Jefe de Estado Mayor General del Ejército, General de División Diego Luís Suñer

Luego hizo uso de la palabra el General Suñer, destacando los siguientes conceptos, “Rememoramos hoy la proclama del 29 de mayo de 1810 que, refrendada por todos los integrantes de la primera junta de gobierno, reestructura las milicias preexistentes y organiza los primeros cuerpos militares patrios.

Lo hacemos en el año del bicentenario de la declaración de la independencia nacional; esa extraordinaria empresa que unió a los criollos bajo un mismo sentido de identidad y los impulsó hacia la libertad.

A partir de entonces San Martín, con el Ejército de los Andes, y Belgrano, con el Ejército del Norte, llevaron al campo de batalla la decisión final del congreso.

Y no fue sino hasta la victoria de Ayacucho, última gran batalla de la independencia, que se aseguró para siempre la libertad de América del Sur.

Luego vendrían las luchas por la organización nacional, treinta años de guerra intestina dolorosa y cruenta.

Con cientos de batallas, combates y escaramuzas que nuestra historia militar no ha investigado propiamente, pero llena de episodios épicos, heroísmo y coraje.

Más tarde Caseros, la organización nacional, Cepeda, Pavón, la guerra de la triple alianza y las campañas al sur y al oeste, que permitieron al estado el control efectivo de todo nuestro territorio recién a fines del siglo XIX.

Arranca el siglo XX con la reforma del General Riccheri, el despliegue de un Ejército nuevo, producto de una generación completa de oficiales de academia, la instalación de miles de kilómetros de líneas telegráficas y ferroviarias, caminos, puentes, la siderurgia, el petróleo y un sin número de obras que sólo el estado podía hacer y en los cuales el Ejército fue protagonista determinante.

Y así hasta llegar a Malvinas, nuestro último conflicto bélico, cuyos protagonistas comparten hoy, en todo el país, esta celebración.

Hoy entonces, rendimos homenaje al Ejército Argentino como institución y a los soldados de estos 206 años por su sacrificio y su entrega.

Como toda organización, el Ejército Argentino es una construcción humana, con todos los defectos y virtudes de los hombres que la integran en cada hora de su vida.

Una organización con una vida tan larga como la de la patria, con una cultura fuerte, con una historia que nos muestra luces y sombras, de las primeras construimos tradiciones, de las segundas las lecciones que nos marcan los errores que no se deben repetir.

Una organización definida por la carta magna, las leyes, las órdenes del presidente, los reglamentos y procedimientos que rigen su funcionamiento y marcan a todos sus integrantes, cualquiera sea su jerarquía, qué es lo que se puede y lo que no se debe hacer.

La defensa es, desde siempre una tarea ineludible del Estado, que nos obliga a todos por igual, que es ajena a las ideologías y que no debe ser atrapada por las pasiones políticas y humanas.

Es por ello que, en el hombre de armas, debe guardar vigencia el espíritu guerrero, la vocación de servicio, el apego a la ley y la mística que nos transmitieron nuestros predecesores.

Hoy convoco a todos los integrantes de la Fuerza, especialmente a los más jóvenes, a mantener viva la historia y las tradiciones que nos fueron legadas, y a persistir en los sueños y aspiraciones que los motivaron a unirse a esta vida apasionante.

Señoras y señores, nuestra razón de ser es velar por los intereses supremos de la República y garantizarle un ambiente de seguridad, libertad y autodeterminación.

Por ello somos una institución desplegada en todo el territorio, que aspira ser moderna en su concepción y en su equipamiento, y que está comprometida, operativa y solidariamente, con el bienestar de los argentinos.

El Estado ha costeado nuestra formación como soldados. Es una inversión grande, no siempre comprendida como tal.

Debemos entonces continuar entregando todo de nosotros en pos del ciudadano, como lo hemos hecho siempre, hacia fuera y hacia adentro.

En estos últimos meses el país se ha visto asolado por fenómenos climáticos poco comunes y con gran daño al patrimonio y a la vida de las personas.

Además de lo que hacemos regularmente por la comunidad, hemos desplegado nuestros medios en cada municipio, comuna o paraje de más de nueve provincias que necesitaron de nuestro apoyo. Para eso también estamos.

Un ejemplo: hace pocos días, 220 hombres y mujeres del Regimiento de Infantería 20, en Jujuy, transportaron en una posta humana de 50 kilómetros a campo traviesa y a más de 3.800 metros de altura, los materiales para reconstruir una escuela rural en modulo.

A brazo, y en tramos de 10 kilómetros, marcharon a pie durante diez días, a veces en turnos dobles, cuarenta kilómetros diarios, para que el estado pudiera dar a 18 chicos de una zona aislada, una escuela nueva que se construirá durante los próximos cinco meses.

Emociona pensar en tanto esfuerzo, en tanta vocación, en tanto desinterés, sólo justificados por el imperio de cumplir con la misión impuesta.

Misión es una palabra que empleada en cualquier ámbito, da sentido y razón de ser a cualquier organización.

En la cultura militar, es la palabra sagrada que justifica toda entrega, hasta la de la vida misma, cuando están en juego los intereses de la Nación. Todos los que estamos aquí, juramos hacer eso ante nuestra bandera.

Son estos, nuestros soldados, los que dejan sus hogares para ayudar a otros, y que hoy forman orgullosos de pertenecer al Ejército de la patria.

Soldados a quienes agradezco su persistencia, su laboriosidad, ingenio y cariño para seguir instruyéndose, trabajando sólo por el país y compensando las carencias que tanto en los cuarteles como en sus casas padecen desde hace muchos años.

Antes de concluir, quiero hacer llegar mi gratitud a los soldados de ayer y de hoy, a sus familias, sostén indispensable. A nuestros retirados que son, por ley, parte de la Fuerza, que nos enseñaron antes y nos acompañan hoy.

A nuestras mujeres y hombres en la Antártida y en misiones de paz en el exterior, como contingente o como observadores.

A nuestros veteranos de la guerra de Malvinas, que sufrieron la derrota con dignidad y el destrato a su regreso de la campaña. A los familiares de los caídos en ella, así como a los familiares de caídos en misiones de paz en el exterior.

Al personal civil, que comparte nuestra la labor diaria con entrega y sentido de pertenencia.

Nuestro respeto a los señores que serán distinguidos hoy, el Contador General de la Nación, don Cesar Duro, por encarnar la figura del funcionario de carrera de la administración pública, un trabajador incansable y probo, ejemplo del estado que debe ser.

Al General Soria, veterano de Malvinas y por muchos años presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, por su voluntad para trabajar sin descanso por la difusión de la obra del libertador.

A la patrulla militar que el mes pasado alcanzó el Polo Norte e hizo flamear por primera vez, en ese punto geográfico y por una noble causa, nuestra enseña patria.

Ejemplo de logro obtenido con las más puras reglas del trabajo en equipo, la disciplina, el método y el esfuerzo. Y por su espíritu de soldados.

Un abrazo fraterno a los miembros de la Armada Nacional y de la Fuerza Aérea Argentina, con quienes nos une el compromiso de sostener, acompañar y fortalecer este proceso que busca maximizar nuestras capacidades complementarias, integradas a través de una eficaz acción militar conjunta.

Una particular muestra de afecto a los Jefes de los Ejércitos de las Repúblicas hermanas de Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, así como también a las delegaciones presentes de que nos distinguen con su presencia. Cuentan con nuestro compromiso para desarrollar más y mejores proyectos en pos de la integración entre nuestros ejércitos. Su presencia aquí muestra lo mucho y valioso que se ha hecho en este sentido.

Nuestro permanente homenaje a quienes cayeron en cumplimiento del deber, especialmente, en este año del bicentenario, a todos los soldados que ofrendaron sus vidas en las guerras de la Nación.

Señor Presidente, gracias en nombre del Ejército por estar hoy aquí.

Tiene ante usted una herramienta poderosa del Estado, desplegada en todo su territorio, fuertemente vocacional y formada bajo los principios Sanmartinianos, que son la base de la Nación. Disciplinada y cohesionada, dispuesta al sacrificio hasta el extremo, qué solo aspira a ser reconocida como tal.

Cuyo personal se esperanza e ilusiona cuando escucha su mensaje, de su boca o la del señor Ministro de Defensa, cuando afirma que las Fuerzas Armadas siempre fueron valoradas por la nación, pero no siempre por el propio Estado.

Ruego a nuestra santa patrona, la Virgen de la Merced, que nos cobije bajo su manto celeste y blanco, nos ilumine y nos conceda la bendición de servir a la patria con abnegación, con dignidad y con alegría.

Muchas gracias a todos por acompañarnos hoy.”

Presidente de la Nación, Ingeniero Mauricio Macri.

Presidente de la Nación, Ingeniero Mauricio Macri.

Posteriormente tuvo lugar la alocución del Presidente de la Nación, quien expresó las siguientes palabras alusivas, “Señor Ministro de Defensa; señor Jefe del Ejército; señores Jefes; señoras, señores: un saludo muy especial, en esta nueva celebración del Día del Ejército, a todos sus oficiales, suboficiales, miembros de la fuerza.

Esta es mi primera oportunidad para compartir con ustedes este día tan especial, y me brinda la posibilidad de poder transmitirles la visión sobre nuestro futuro y el rol de las Fuerzas Armadas.

Hemos comenzado una nueva etapa en la vida de nuestro país, la cual impulsa a dejar atrás enfrentamientos y divisiones. Creemos que juntos tenemos enormes posibilidades de desarrollo, que juntos tenemos que caminar hacia una Argentina con pobreza cero; una Argentina que enfrente y derrote el narcotráfico, que se ha transformado en un flagelo para nuestras familias; una Argentina que vuelva a tener un Estado al servicio de la gente, que la cuide, que la respete, como anuncié el día viernes en esta propuesta de ley para hacer una reparación histórica a nuestros jubilados, que han sido estafados durante tantas décadas por el Estado argentino.

Creo que hay una enorme posibilidad de progreso para todos, y esto no responde a un optimismo inocente. Este Presidente está convencido que la situación mundial, los desafíos que plantea, generan una posibilidad inédita para nuestro país, basada en el talento y la capacidad de nuestro pueblo. Esa Argentina necesita también de sus Fuerzas Armadas.

Necesitamos que las Fuerzas Armadas se adapten a las demandas y requerimientos del siglo XXI, primero ayudándonos a nuestra política exterior, participando en misiones de paz.

Lo segundo, lo dijo el Jefe recién, debido al descuido que hemos tenido como humanidad respecto al medio ambiente, el cambio climático que estamos sufriendo ha traído a nuestra agenda, ya mensual, distintos tipos de emergencias y catástrofes, y el pueblo argentino necesita de sus Fuerzas Armadas ahí, listas para reaccionar rápido y asistir, como también necesitamos que trabajemos juntos contra las amenazas del terrorismo.

Pero también sé que las Fuerzas Armadas vienen de años en los cuales el Estado las ignoró y las abandonó, y eso trajo problemas de presupuesto, problemas de equipamiento, de infraestructura. Y también han enfrentado severos problemas en el ingreso, en los salarios, en las jerarquías, en el no reconocimiento, en forma contributiva, para aquel que se tiene que jubilar.

Y este Gobierno está comprometido a que las Fuerzas Armadas reciban los mismos aumentos que reciben los otros integrantes del Estado, y a rever, para lograr que aquellos que se jubilan tengan la dignidad del salario que les corresponde.

Este es un proceso, es un proceso que comenzamos y en el cual estamos comprometidos; y estamos comprometidos porque necesitamos del talento y de la capacidad de todos ustedes para construir esa Argentina que soñamos.

Y yo también me quiero sumar a felicitar a aquellos que participaron en esta primera misión al Polo Norte, llevando la bandera argentina ahí, a ese lugar tan inaccesible. Y me refiero al General de Brigada Víctor Figueroa; al Coronel Mayor Gustavo Corti; al Coronel Ignacio Carro; a los Tenientes Primeros Emiliano Curti y Juan Pablo De la Rúa; al Subteniente de Reserva Santiago Martín Tito, y al Suboficial Mayor Luís Armando Cataldo.

Para todos ellos, decirles que es un orgullo que hayan llevado tan alto y tan dignamente nuestra bandera, demostrando ante todo la capacidad, el talento, y sobre todo el compromiso del trabajo en equipo, que también planteó el Jefe, y que yo siempre les planteo: que las cosas se logran en equipo.

Entonces, con estos desafíos que tenemos por delante, en este día tan especial, les quiero decir que tenemos que cerrar la brecha entre lo que somos y lo que podemos ser. Ustedes también me dicen que los argentinos estamos para más, que podemos más; que este puente que los invito a construir necesitamos cruzarlo todos juntos, valorando el trabajo del que tenemos al lado. Y los argentinos valoramos la labor del Ejército Argentino.

Por eso, en este día les digo: Feliz día del Ejército, felicidades a todos, ¡viva la Patria!”

Tras ello se entonaron las estrofas de la canción del Ejército Argentino, al culminar la misma el Presidente Macri junto a la comitiva oficial se retiraron. Luego se dio paso a la entrega de la Orden de Servicio Distinguido del Ejército Argentino, momento que fue coronado con una diana de gloria. Finalmente se procedió a informar al Ministro de Defensa que la ceremonia había concluido.

En forma estática fueron expuestos los blindados de la familia TAM, VCA 155 Palmaria, TAM 2C y el TAM 2IP, destacándose este último que fue presentado públicamente por primera vez, un cuatriciclo Polaris Sportsman 500 HO y un Polaris Ranger 6×6 800 Ranger XP, dos colectivos Mercedes Benz, un OH 1618L-SB carrozado por la firma Ugarte y otro 0500RSD, y varios camiones para distintos usos, un Ford Cargo 1722e abastecedor de combustible aeronáutico Jet A1, 4×4 carrozado por Igarreta, dos Iveco, uno 240E25 con una carrocería fija térmica de Industrias BACO y un 460 NR Stralis con semirremolque Curtain Sider de la firma Nuevo Montenegro SRL, y los camiones REO M934 A2, uno para transporte de semirremolque, uno con caja para transporte de carga y el restante taller adquiridos recientemente mediante la modalidad de FMS.

Agradecimientos: Al personal de Prensa del Ejército Argentino.